
Uno nunca cree que le va a pasar hasta que le pasa. Este martes 18 de julio por primera vez (y espero que única) fui sujeto de una #estafa bancaria. Aún es confuso para mí lo que sucedió, lo único claro es que un #ciberdelincuente transfirió unos cientos de miles de colones de mi cuenta bancaria utilizando #Sinpemóvil.
Estoy seguro que no compartí con nadie mis usuarios y #claves bancarias, como tampoco he ingresado a páginas dudosas; particularmente, cuando se trata de páginas donde realizo alguna acción de pago o bancaria, me garantizo que sea seguro (que tenga el candado).
Lo cierto es que ese día pasado el mediodía recibo la notificación de #Coopenae, donde tengo mi cuenta bancaria principal (léase correctamente donde me pagan), de que se ha realizado un Sinpemóvil a nombre de Marenco Moreno Kenia, con teléfono de destino 62926372. De inmediato sabedor que no ha sido transferencia efectuada por mi persona, me comunico con la Cooperativa, que se encarga de bloquear la cuenta y me solicita interponer la #denuncia correspondiente ante el Organismo de Investigación Judicial (#OIJ).
Y así procedo y me traslado hasta el OIJ en San José centro para presentar la #denuncia. Luego con documento de denuncia oficial en mano presento formalmente (por correo) la denuncia ante la Cooperativa. Lo único que se me indicó por parte de la Unidad de Prevención de Fraudes de Coopenae es que la persona a quien se realizó la transferencia es de origen nicaragüense (le llegan por el número de cédula de residencia) y con una cuenta bancaria en el Banco Nacional #BN.
Por medio de la #App #TrueCaller me doy cuenta que el teléfono está identificado como uno desde el que se originan #fraudes bancarios. Hasta ahí la triste historia personal.
Cada vez son más las personas sujetas a estos fraudes, de hecho, mientras esperaba turno a ser atendido en el OIJ, coincidí con dos más que también estaban presentando sus denuncias por motivos similares. Estadísticas del OIJ dan cuenta de que las #estafas bancarias denunciadas ante ese Organismo aumentaron de 5.528 en el 2021 a 7.938 en el 2022. Esto significa un crecimiento del 43,6%.
Durante el 2022 el perjuicio económico reportado por las #víctimas ascendió a más de ¢2.884 millones y otros $2,5 millones. Este monto económico únicamente incluye el daño que se habría provocado en la provincia de San José. El OIJ reconoce que no sabe un aproximado del daño que se genera en todo el país.
Para cometer estos delitos los #delincuentes recurren a distintas prácticas. La más común es la de las llamadas falsas a través de las cuales se hacen pasar por distintas personas, le solicitan datos a través de una llamada para ingresar a sus cuentas y cometer el #delito.
También buscan engañar a las personas induciéndolas al error a través de medios tradicionales o de canales informáticos, tal como aplicaciones móviles de #bancos, mensajería o páginas web falsas. A través de estas los ciberdelincuentes roban los datos de las personas.
En este contexto no hay duda que la educación digital se torna relevante, es necesario que entendamos como usuarios finales que no tenemos que confiar en todo lo que vemos, en todo lo que nos llega al correo o lo que leemos en nuestras redes sociales y plataformas de mensajería.
Y bueno… toca esperar los resultados de la investigación de la Unidad de Prevención de Fraudes de Coopenae y del OIJ, sobre los que no tengo altas expectativas pues –tristemente- ya sabemos, que no suelen ser beneficiosos ni en tiempo ni resultado (reintegro del dinero) para los usuarios bancarios.
