El colón en máximos: ¿hasta dónde puede seguir cayendo el dólar?

La cotización de ₡447,77 por dólar el día de hoy no es un movimiento aislado. Es la culminación de una tendencia de apreciación del colón que se viene construyendo desde hace varios años, pero que durante 2026 adquirió una velocidad particularmente intensa.

El colón en máximos: ¿hasta dónde puede seguir cayendo el dólar?

La cotización de ₡447,77 por dólar el día de hoy no es un movimiento aislado. Es la culminación de una tendencia de apreciación del colón que se viene construyendo desde hace varios años, pero que durante 2026 adquirió una velocidad particularmente intensa.

Si se toma como referencia el promedio de #Monex, el recorrido resulta elocuente. En 2024 el tipo de cambio cerró en ₡511,27, frente a ₡523,46 un año antes, lo que significó una apreciación nominal del #colón de 2,38%. En 2025 volvió a apreciarse y el promedio de diciembre se ubicó alrededor de ₡495,7. Al 11 de septiembre de 2026, el #dólar ha caído hasta ₡447,77.

En otras palabras, en aproximadamente 21 meses el dólar ha perdido cerca de ₡63,50, una disminución de alrededor de 12,4% respecto del nivel de cierre de 2024. Y solamente durante 2026 la caída ronda el 9,7%.

No es simplemente que el dólar esté cayendo: sobran dólares

La explicación fundamental está en el mercado costarricense de #divisas. Desde hace varios años existe una oferta estructural de dólares superior a la demanda privada, fenómeno asociado especialmente con las empresas de zonas francas y otros regímenes especiales, exportaciones de servicios, turismo, inversión extranjera y otros flujos de capital.

El propio #BCCR señaló que en 2024 el superávit de las operaciones del mercado privado de cambios alcanzó US$6.887 millones. Aunque fue menor que el del año anterior, continuó siendo suficientemente elevado para generar presión apreciatoria sobre el colón. De hecho, el régimen especial explicó el 93,6% del superávit identificado por el Banco Central en las operaciones de ventanilla.

La situación se prolongó en 2025. El BCCR describió ese año como un período caracterizado por un “superávit elevado” en el mercado privado de cambios, que llevó a una apreciación del colón y permitió, además, un fuerte aumento de las #reservas internacionales. Estas alcanzaron US$17.081,7 millones al cierre de 2025, frente a US$14.170,6 millones al cierre de 2024.

Y durante 2026 el fenómeno se intensificó. Al 27 de febrero, por ejemplo, el superávit de las operaciones cambiarias del público con los intermediarios alcanzaba US$1.065 millones, explicado principalmente por las empresas de regímenes especiales. El BCCR tuvo que comprar más de US$1.078 millones en Monex durante los dos primeros meses del año, precisamente para absorber parte de esa oferta y evitar una mayor presión sobre el precio del dólar.

La paradoja es evidente: el Banco Central compra dólares y acumula reservas, pero aun así el colón continúa apreciándose. Eso revela la magnitud de la oferta de divisas que está ingresando al país.

También hay un factor internacional

La fortaleza del colón no puede explicarse exclusivamente por Costa Rica. El BCCR reconoce que durante 2026 se ha producido un debilitamiento del dólar frente a diversas monedas de economías emergentes, particularmente latinoamericanas. A julio, el tipo de cambio costarricense mostraba una caída interanual de 10,8%.

Esto importa porque Costa Rica está recibiendo simultáneamente dos fuerzas favorables al colón: una abundancia doméstica de dólares y un dólar internacionalmente menos fuerte.

Sin embargo, el panorama mundial acaba de introducir un elemento de #incertidumbre. Los datos de #inflación de Estados Unidos publicados esta semana aumentaron las expectativas de que la Reserva Federal pueda elevar sus #tasas, mientras los #rendimientos de los bonos del Tesoro se mantienen elevados. El dólar, aunque reaccionó al alza frente a algunas monedas, todavía acumula una segunda semana consecutiva de debilitamiento frente a una cesta amplia de monedas. Esto significa que el escenario internacional ya no es tan claramente favorable al colón como lo fue durante buena parte de 2025 y 2026.

¿Puede llegar el dólar a ₡440 o incluso menos?

La respuesta es: sí, es perfectamente posible, pero no necesariamente es el escenario más probable de manera sostenida.

El principal argumento para esperar que la presión continúe es que no ha desaparecido la causa fundamental del exceso de dólares. Costa Rica mantiene una estructura productiva fuertemente generadora de divisas mediante zonas francas, servicios empresariales, turismo e inversión extranjera. Mientras esos flujos continúen creciendo más rápidamente que la demanda de dólares, el mercado seguirá presionando hacia abajo el precio de la divisa.

Además, el BCCR proyecta un crecimiento económico de 3,4% para 2026 y 3,5% para 2027, mientras mantiene una posición externa relativamente sólida. El Banco Central también señala que durante 2026 ha existido una “abundancia relativa de divisas” que ha permitido atender las necesidades del sector público y continuar fortaleciendo las reservas.

Pero hay varios elementos que podrían frenar o incluso revertir la apreciación:

  1. Una recuperación del dólar internacional. Un cambio hacia una Reserva Federal más restrictiva, particularmente si las tasas estadounidenses permanecen altas, podría fortalecer al dólar y reducir la presión apreciatoria sobre monedas emergentes. La coyuntura actual ya muestra ese riesgo.

  2. Un deterioro del entorno externo. Una desaceleración importante de Estados Unidos, mayores tensiones comerciales o geopolíticas podrían afectar las exportaciones, el turismo y la inversión extranjera de Costa Rica.

  3. Una reducción del diferencial de tasas. El BCCR bajó su Tasa de Política Monetaria (#TPM) hasta 3% en julio de 2026. Menores tasas en colones pueden reducir el atractivo relativo de mantener inversiones en moneda nacional.

  4. El precio del petróleo. La situación geopolítica actual ha llevado el Brent por encima de US$100 por barril. Un encarecimiento prolongado de la factura petrolera aumenta la demanda de dólares en Costa Rica y, por tanto, puede generar una presión alcista sobre el tipo de cambio.

  5. La intervención del BCCR. El Banco Central continuará participando en Monex para atender las necesidades del sector público y evitar fluctuaciones violentas. Pero su capacidad de impedir una apreciación estructural es limitada mientras continúe existiendo un exceso de oferta privada de divisas.

La gran pregunta no es solamente cuánto bajará el dólar

El verdadero debate para Costa Rica es qué significa un colón permanentemente más fuerte.

Para los consumidores, quienes importan bienes y quienes tienen deudas en dólares pero ingresos en colones, la apreciación representa un beneficio. También contribuye a contener la inflación y abarata productos importados. El propio BCCR reconoce que la apreciación ha contribuido a reducir los precios de diversos bienes.

Pero para los exportadores, productores locales que compiten con importaciones y empresas cuyos ingresos están principalmente denominados en dólares, el fenómeno es mucho menos favorable. Cada dólar de ingresos se convierte en menos colones.

Y existe una consecuencia todavía más profunda: el país está experimentando una transformación en el precio relativo de sus monedas. El dólar que hace apenas dos años rondaba los ₡510 hoy vale menos de ₡450. Para una economía que todavía utiliza ampliamente el dólar en el crédito, el ahorro, el comercio y la inversión, el cambio no es menor.

Por ahora, los fundamentos apuntan a que la presión hacia un colón fuerte continuará, aunque probablemente con mayor volatilidad y con períodos de corrección. El escenario más razonable no es asumir una caída indefinida del dólar, sino reconocer que el #equilibrio cambiario de Costa Rica ha cambiado.

El nivel de ₡447,77 puede terminar siendo otro escalón en la apreciación o convertirse, retrospectivamente, en un punto de inflexión. Lo que determinará cuál de los dos escenarios prevalece será la combinación de tres fuerzas: cuántos dólares continúen entrando a Costa Rica, cuánto demande el país y qué tan fuerte o débil sea el dólar en los mercados internacionales.

Y, por el momento, las tres fuerzas siguen favoreciendo —aunque con crecientes riesgos— al colón.