
Bernard Lawrence "Bernie" Madoff, fue condenado el 29 de junio de 2009, con una sentencia ejemplar de 150 años de prisión, se trató de la máxima que podía imponer el Juez.
Durante más de dos décadas, Bernie desarrolló un fraudulento esquema de #inversiones, calculado en más de 68.000 millones de dólares. El Juez calificó los delitos cometidos por #Madoff como “maléficos”.
La #estafa consistió en tomar capitales a cambio de grandes ganancias que al inicio fueron efectivas, pero que más tarde se evidenció consistían en un sistema piramidal o esquema #Ponzi.
Bernie, falleció en prisión el 14 de abril de 2021, fue un #inversionista bursátil, #asesor de #inversiones, #estafador y financiero estadounidense.
En el esquema de Ponzi se requiere una inversión inicial, dinero con el que el estafador paga los intereses de las otras inversiones de la cartera; los estafadores prometen rendimientos superiores al promedio.
El problema se enfrenta cuando “el inversionista” debe retirar el capital principal, o bien cuando el estafador ya no puede captar más inversionistas; se deviene el colapso de la #pirámide y casi nadie recuperará el dinero.
Le jerga financiera que suelen emplear los estafadores que operan dentro de este esquema para describir su estrategia de ingresos, es que se trata de “contratos de futuros”, “programas de inversión de alto rendimiento” o “inversiones en offshore”.
Las empresas piramidales se presentan como negocios legítimos con oportunidades de inversión legítimas. En estos esquemas, los miembros más recientes pagan para unirse y ganan dinero solo si reclutan a otros miembros.
No debemos confundir el esquema piramidal con el #multinivel, legítimo y que no depende únicamente de reclutar nuevos miembros.
Este tipo de esquemas Ponzi o sistemas piramidales son de los más usuales por parte de los estafadores para tratar de hacerse con sus ahorros.
En un artículo anterior hablamos sobre las tácticas que emplean los estafadores para tratar de hacerse con su plata https://finanzasensencillo.podcastpage.io/blog/protjase-de-las-inversiones-fraudulentas, quisiera enfatizar en algunos #consejos o #tácticas que usted como inversionista o futuro inversionista debe seguir para asegurarse de no caer en estas redes de falsas inversiones y proteger sus #ahorros.
Lo primero es que ante cualquier oferta de inversión que le hagan, sea por parte de un conocido o no, se tome su tiempo. En serio, no corra, piense primero que se trata de sus ahorros, de su #dinero (y el de su familia). Analice la información que le dan, evacúe todas sus dudas antes de tomar cualquier decisión. Desconfíe de aquellos que le ofrecen una inversión y poco tiempo para tomar la decisión de hacerlo.
Verifique una y mil veces la información. Hágase asesorar, busque profesionales que sepan sobre el mundo de las inversiones, no se quede únicamente con consejos de amistades o familiares, recuerde que la gran mayoría de las estafas en el mercado de valores las cometen personas que supuestamente eran allegados al inversionista.
Aunque suene extraño, desconfiar es la regla de oro. Sobre todo, si le presentan una inversión que es muy compleja. De esas que ni siquiera quien la vende se la puede explicar, pero le asegura que tienen profesionales que las respaldan y entienden.
Otra regla de oro es confirmar que se trata de ofertas de valores debidamente registradas ante un regulador y que sus operadores tienen reglas y son supervisados.
En el caso de Costa Rica la Superintendencia General de Valores (#Sugeval), es la entidad legítima que se encarga de velar por el funcionamiento del mercado de valores y supervisa a las entidades autorizadas (Puestos de Bolsa y Sociedades de Fondos de Inversión (#Safi).
La diferencia entre invertir en una entidad que es regulada y una que no es sustantiva en términos de #riesgo. Y comprobará eso en caso de que lamentablemente le violenten sus derechos y tenga que interponer una denuncia. Mientras que en una regulada recibirá explicaciones y dependiendo el caso se llevará hasta las últimas consecuencias, en una que no lo es, para empezar, no tendrá dónde ni con quién quejarse y, si partimos de esa realidad, la posibilidad de recuperar su inversión será prácticamente nula.
