
El más reciente Estudio de Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial sobre Costa Rica https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/ac17e702-c918-574d-bc42-086cad0c1d8d/content enfatiza en que para reducir la #pobreza en el país, será clave incorporar un enfoque centrado (en la pobreza) en las poblaciones marginadas en los planes de mitigación y cambio climático y descarbonización.
De igual modo, el Banco Centroamericano de Integración Económica (#BCIE), en un estudio de costos y beneficios de la descarbonización de la #economía costarricense, del 2020, da cuenta de que el Plan Nacional de #Descarbonización de Costa Rica, en la medida en que se implemente, generaría unos $41.000 millones en beneficios netos al país entre el 2020 y el 2050. https://publications.iadb.org/publications/spanish/viewer/Costos-y-beneficios-de-la-descarbonizacion-de-la-economia-de-Costa-Rica-Evaluacion-del-Plan-Nacional-de-Descarbonizacion-bajo-incertidumbre-Resumen-ejecutivo.pdf
Por ejemplo, en el sector de uso de suelo, la descarbonización daría lugar a un aumento de la productividad agrícola y ganadera, a la vez, que la mayor captura de carbono por los bosques generaría mayores servicios ecosistémicos, tal como productos forestales no maderables, beneficios para el agua y el suelo, y apoyo al turismo y al patrimonio cultural.
Del lado transporte, los beneficios que se derivarían del ahorro de energía, el menor número de accidentes, el ahorro en tiempo por reducción de las presas y una disminución de la contaminación atmosférica (mejor salud), lo que compensaría con creces (dice el BCIE), los costos iniciales del cambio a vehículos eléctricos, y de la construcción de infraestructura para un transporte público de cero emisiones netas.
El ahorro de energía en edificios, el aumento de la eficiencia en la industria y el valor económico de los materiales reciclados y del agua tratada, completan las consideraciones y estimaciones realizadas por el BCIE.
Y dice el Banco que “En todos salvo en 21 de los más de 3 mil futuros plausibles considerados, la implementación del plan de descarbonización da lugar a beneficios económicos superiores a los costos”.
Desconozco puntualmente en qué del Plan ha avanzado el #Gobierno y el Ministerio de Ambiente y Energía, a través de su Dirección de Cambio Climático, pero si algo nos dejó claro el #Covid-19 es que el inequitativo desarrollo social hace que los mismos hogares que enfrentan las mayores dificultades económicas sean los mismos que sufren más de crisis ambientales (y sanitarias).
Una lección de la pandemia y oportunidad, es entonces, apostar por una recuperación económica sostenible y que genere empleos y propicie el crecimiento económico, pero hacerlo de manera inclusiva. Es decir, apostar por la #sostenibilidad social no solo generaría sus propios beneficios (ambientales) sino, los económicos (desempleo, pobreza, inclusión).
Bajo este abordaje son muchos los posibles puntos a tratar, pero quiero concentrarme en uno: los territorios rurales, donde, además, ya sabemos es donde se concentra mucho la pobreza (adicional a las áreas urbano marginales).
Y es que estos territorios podrían ser de los más beneficiados, si sabemos aprovechar esta oportunidad. Por ejemplo, el #ecoturismo y el turismo rural. Los esfuerzos en conservación y restauración de los sistemas en las últimas décadas han empujado al crecimiento a esos nichos turísticos, generando empleo y desarrollo económico a las comunidades.
El turismo de naturaleza, o ecoturismo, significó unos ¢809 mil millones en ingresos anuales a la economía, según una investigación de la Universidad Nacional (#UNA), del 2016.
Entonces, el ecoturismo correspondiente a actividades relacionadas con parques nacionales y reservas biológicas, representaba más del 3% del Producto Interno Bruto.
Posiblemente, esas cifras crecieron antes de la pandemia y ahora deben estarse recuperando a los niveles pre pandemia, si es acorde con lo que vemos en el sector turismo como un todo, por lo que claramente el espacio para crecer es muy grande aún.
De hecho, parte del pendiente en el desarrollo del ecoturismo, que tiene un enfoque en los viajes a áreas de belleza natural, combinado con la conservación de la naturaleza y en beneficio de la comunidad local, es hacerlo sostenible, es decir, centrarlo en la sostenibilidad y en hacer que los viajes sean menos invasivos y dañinos para las áreas visitadas.
En lo que quiero aterrizar es que como país tenemos opciones, como bien lo señala y sugiere el Banco Mundial, incluir a la población en #pobreza y marginada en los planes de mitigación y cambio climático y descarbonización, es una gran oportunidad, y tenemos el instrumento o herramienta para hacerlo, así como el contexto (territorio y condiciones).
Hoy mismo hemos recibido la buena noticia como país que Costa Rica fue elegido por National Geographic como “el Mejor Destino en Latinoamérica”; ya anteriormente nos habían nombrado el mejor destino de turismo sostenible.
Solo como una idea de cierre y aporte para valoración, pienso que perfectamente podríamos pensar en generar #incentivos #tributarios diferenciados y temporales para las empresas (#emprendimientos) que se dediquen al turismo rural sostenible, sobre todo pensados para el desarrollo de infraestructura y gastos de capital; eso no solo generaría empleo en algunas de las zonas más necesitadas, sino que al mismo tiempo atraería y desarrollaría (por su naturaleza) más turismo.
Yo desearía que en lugar de que nuestros políticos hagan tanto bla bla de verdad nos enfocáramos en hacer que las cosas sucedan. Es oro lo que tenemos en nuestras manos para cambiar la condición económica de miles de miles de ciudadanos y, a la vez, darle un chance a nuestro medio ambiente.
